Perú

  •  Si bien Perú presenta una macro ordenada, con bajo déficit fiscal, bajo nivel de deuda y superávit externo, la inestabilidad política, el elevado nivel de regulaciones y la baja productividad siguen siendo obstáculos relevantes para atraer inversión en sectores distintos a la minería.
  • Por otro lado, las valuaciones actuales no compensan los riesgos del país: el equity muestra múltiplos exigentes (P/E >13) con escasa diversificación sectorial, mientras que el soberano, con un riesgo país de 150 puntos, no ofrece un punto de entrada atractivo y no esperamos una compresión significativa adicional.
  • A su vez, el carry en soles tampoco resulta prometedor: las tasas en moneda local están en niveles bajos (5–6%), y si bien el superávit externo y el elevado nivel de reservas aportan estabilidad, el tipo de cambio ya tuvo el período de gran apreciación.

Macroconomía ordenada

Perú es uno de los países de la región con menor déficit fiscal (2% PIB) y bajo nivel de endeudamiento. Su nivel de deuda es del 35% del PIB, concentrada mayormente en tasa fija (84.20% de la deuda) con una vida media de 12 años.

Por otro lado, la inflación interanual está en niveles muy bajos del 1.3% con expectativas ancladas para el próximo año en torno al 2%; lo que hizo posible el comienzo de una política monetaria laxa bajando tasas a partir de 2023.

A pesar de la buena situación  macro, Perú continúa siendo una de las economías mundiales con mayor carga regulatoria y menor productividad a nivel general, con pocos sectores realmente atractivos y con potencial a futuro.

Dependencia de los precios de exportación y sin reglas para mitigar el ciclo

Perú posee el 10.2% de las reservas mundiales de cobre, el 3.9% de oro, 21.8% de plata y 8.7% del zinc. La minería representa aproximadamente el 8.5% del PBI y  más del 60% de las exportaciones, convirtiéndolo en el segundo país del mundo más expuesto al cobre (30% del total exportado con China comprándole más del 40%).  El cobre es fundamental en la electrificación (vehículos eléctricos, redes inteligentes, energías renovables) y su demanda se espera que crezca significativamente para 2030. Analistas lo consideran como “el nuevo petróleo” por su papel estratégico en la economía verde.

Una consecuencia de esta configuración es la alta sensibilidad internacional en donde, a diferencia de Chile, Perú no ha sabido crear las instituciones para manejar esa volatilidad, como los fondos soberanos o una regla fiscal estructural. De todos modos, esto le permite a Perú tener un superávit de cuenta corriente aproximadamente del 2% del PIB desde 2023. Hacia futuro si bien se espera que el mismo decaiga, todavía se mantendría positivo incluso para 2028.

Desde la década del 90, el país se ha beneficiado por el ciclo de las materias primas y la mayor demanda global de minerales, especialmente desde China lo cual ha impulsado sostenidamente sus términos de intercambio, favoreciendo su balanza comercial y el crecimiento del sector exportador. Los precios del cobre, zinc y plata, aumentaron por su uso en infraestructura, tecnología y, más recientemente, en la transición energética, lo que consolidó la mejora en los términos de intercambio.

Sin embargo en 2025, los conflictos sociales y la minería ilegal en Perú persisten como amenazas al desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental. Casos como los de Madre de Dios, El Cenepa y el corredor sur reflejan la magnitud del problema. La desregulación, como la extensión del Reinfo, ha generado protestas y no aborda las causas estructurales.

Política e institucionalidad

Junto con la dependencia externa, uno de los mayores riesgos de Perú es la cuestión política.  En los últimos 8 años ha tenido seis presidentes, con destituciones, renuncias o prisiones. El Congreso está sumamente dividido, sin una mayoría clara y con partidos poco cohesionados, lo que dificulta cualquier reforma estructural

Con vistas a las elecciones presidenciales de 2026, la fragmentación política es extrema con múltiples precandidaturas (más de 50) y pocas alianzas.

Posicionamiento

Esto último, sin embargo no ha sido un limitante para que su riesgo país disminuya en los últimos años a niveles cercanos a 150 puntos (de los más bajos de Latam). Si bien, de alguna manera estos niveles se condicen con la situación fiscal y de la deuda, no encontramos atractivo en niveles tan bajos de premium, sobre todo considerando los problemas politicos e institucionales que atraviesa constantemente el país por lo que consideramos que hay mejores alternativas con mayores rendimientos.

En relación al equity, Perú no se encuentra con un nivel de valuaciones bajas (P/E > 13) mientras que mantiene una composición accionaria muy poco diversificada (56.4% bancos y 43.5% materiales) .Con lo cual, si bien la fortaleza fiscal y el nivel de deuda son aspectos muy solidos en el país, el riesgo politico y la debilidad institucional no justifican el nivel de valuaciones, o al menos, preferimos mantenernos al margen.

Finalmente el carry en moneda local tampoco lo vemos como algo prometedor. El sol Peruano se ha apreciado considerablemente durante 2025 alcanzando actualmente niveles incluso por debajo del promedio desde 1991. Si bien el superávit de cuenta corriente de alguna manera “garantiza” la estabilidad hacia futuro de la moneda peruana junto con un stock de reservas del 15% del PIB, tampoco creemos que la tasa en moneda local (cercana al 5-6%) tenga algún tipo de atractivo.

En conclusión, y como se ha señalado en informes previos, Brasil es nuestra principal elección de inversión en América Latina, seguido por Argentina en segundo lugar.

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